Conciencia social en entredicho. Video columna #46

 

Conciencia social en entredicho.

Por: @OrlandoGoncal

La pandemia del Covid-19 con su minúsculo virus ha puesto de rodillas al prepotente hombre, el todo poderoso que ha dominado la tecnología, la ciencia, el arte, y hasta la naturaleza; enviándole un mensaje claro y fuerte de que los humanos son seres transitorios -de corta duración, además-, que como huésped del planeta si no se le respeta correrá la misma suerte que otras especies que desaparecieron de la faz de la tierra.

Al parecer muchos humanos no estamos escuchando el mensaje, el grito desesperado que la pandemia está emitiendo. No hemos interiorizado en la conciencia individual la existencia de los acontecimientos, por el contrario, para algunos el negacionismo es un refugio perfecto para no ver la realidad.

Pero me enfocaré en la conciencia social, la misma que permite a los seres humanos relacionarse en sociedad estableciendo relaciones de empatía con las personas que nos rodean. Tipo de conciencia importante para el desarrollo de la sociedad, permitiendo la formación de individuos más benévolos y capaces de desarrollar su potencial en armonía con los demás y con el planeta.

Podemos decir entonces que esa conciencia social es la capacidad que necesitamos los seres humanos para percibir, reconocer y comprender los problemas y las necesidades que tienen las personas de en su comunidad, entidad, o grupo social, lo que a su vez implica que también deben tener la capacidad de analizar, reflexionar y tomar postura frente a los problemas conjuntos que como sociedad o grupo social puedan tener, considerando además que lo que afecta a cualquier miembro de la estructura social tiene un impacto directo en los demás, tanto negativo como positivo.

Por su puesto que con el paso del tiempo el concepto de conciencia social ha evolucionado, enfocándose en la protección de los derechos fundamentales inherentes a la condición humana, así como la promoción de valores, la solidaridad y el altruismo. Sin embargo, al observar actitudes y decisiones de algunos gobernantes frente a las decisiones de protección al ser humano en la pandemia, pareciera que estamos en un franco retroceso en la cuanto a la conciencia social que deben tener quienes ostentan el poder y manejo de los destinos de las sociedades.

Por otro lado, podemos observar a miles de ciudadanos no usar mascarillas, otros haciendo reuniones sociales a pesar de las recomendaciones de los especialistas; o cuando vemos las enormes filas de los jubilados ante las oficinas gestionando posiblemente su última esperanza de una pensión digna; o la polémica convocatoria de gobiernos para hacer entrega de dadivas, como el -panameño, para la entrega de tarjeta de subsidios-, eventos donde se reúnen miles de personas sin el debido distanciamiento físico.

Sin pasar por alto, el ejemplo de la alcaldía de Madrid, en España, que autoriza dos conciertos con un famoso cantante donde se reúnen millares de personas para escucharlo en vivo; ni que decir de los distintos mandatarios que en los primeros meses del año negaban la existencia de la pandemia y no hicieron nada para contenerla, como en el caso del presidente Bolsonaro, quien ahora manifiesta que no se vacunará, y que en el Brasil no será obligatorio hacerlo, muestras de absoluta inconciencia social.

Otro caso que llama la atención podría ser el del presidente de Colombia, Iván Duque, quien ha manifestado que no vacunarán a los venezolanos que no tengan regularizada su situación migratoria, decisión que pondría a casi un millón de venezolanos en estado de total desprotección, esto a pesar de que la Corte Constitucional de Colombia desde hace ya un par de años atrás emitió una sentencia en la que estableció que el acceso a la salud es un derecho fundamental consagrado en la Constitución. Decisión que además de inconstitucional también sería inhumana y discriminatoria.

Desde el punto de vista epidemiológico sería un error de cálculo, pues el objetivo de la vacuna es inmunizar a la mayor cantidad de habitantes que conviven en un mismo sitio, y aunque estas personas estén en una situación migratoria irregular conviven en el país, siendo además por su condición de desplazados un grupo muy vulnerable. Vale la pena recordar que Colombia es el tercer país latinoamericano con mayor contagio –más de 1,5 millones- y el cuarto con mayor número de muertes –más de 40.400-.

Estamos en víspera de festividades navideñas, época donde vivimos momentos muy emotivos donde se incrementa el sentimiento de compartir, dar amor y solidaridad, momentos en donde la conciencia social debería estar más activa y empática que nunca. Ojalá estos días sirvan para que nuestros líderes recapaciten y retomen el camino para el que fueron elegidos, ¡prestar servicio al ciudadano! Hoy le hacemos un llamado a que ejerzan a plenitud su ciudadanía, lo que implica también la conciencia social, y sería el mejor regalo de navidad de los líderes para los ciudadanos tan golpeados en éste 2020.

Foto: https://plenitudyarmonia.com/

El autor