Los Estados (Des) Unidos. Las Extrañas coincidencias (Parte I de III)

Inicialmente pensaba escribir un breve artículo sobre las elecciones en EEUU, pero, investigando leyendo y debatiendo, me he encontrado con varios elementos que me han llamado poderosamente la atención. Así que dividiré este artículo en tres partes, para facilitar su comprensión. A saber: Partes I. Las Extrañas coincidencias; II. Errores y aciertos de las dos campañas; III. Las democracias enfermas.

Las tres partes están estrechamente ligadas y, tienen un hilo conductor que nos lleva a lo que hoy vemos en el mundo.

Parte I. Las Extrañas coincidencias

Como muchos, el pasado 8 de noviembre vimos cómo, contra todo pronóstico, Donald Trump se hacía de la mayoría de los delegados del Colegio Electoral y logra así, ganar la presidencia.

La primera pregunta es: ¿Cómo fue posible?

Causas hay muchas y, en las siguientes entregas veremos algunas, pero, en ésta parte es necesario preguntarse cuál fue la operación quirúrgica que el partido Republicano (o quizás el propio Trump) desarrollaron en los últimos meses de la campaña y que, por los constantes escándalos de ambas campañas pocos vieron lo que estaba sucediendo en varios estados claves, que a la postre, inclinaron la balanza a favor del señor Trump.

El primer caso es sobre Gary Johnson, candidato del partido Libertario, empresario estadounidense, exgobernador del estado de Nuevo México, de 1995 a 2003 por el Partido Republicano.

A primera vista, teniendo orígenes republicanas pudiéramos pensar que su objetivo era restarle votos a Trump. Suena lógico, pero una cosa es lo que algunos pudieron pensar y, otra podría ser la realidad de lo que en definitiva sucediera en la campaña del señor Johnson.

Cuando se observa sus propuestas, sus discursos y sus videos (https://es.johnsonweld.com/videos) nos encontramos con que sus propuestas parecieran de los demócratas, pero sus ataques van dirigidos a Clinton. Entonces, un republicano atacando a la demócrata, tampoco se vería extraño, pero un republicano con propuestas demócratas, ya es otra cosa, y eso si suena raro.

Si a lo anterior, le sumamos el hecho interesante de que Gary Johnson centró tanto sus actividades de campaña como la inversión económica en ciertos estados que a la postre fueron los que modificaron el resultado electoral a nivel de los colegios electorales. Esto indica que hubo una operación muy bien coordinada (de cierto riesgo, por supuesto) pero, magistralmente ejecutada sirvió para los propósitos de Trump, que no era otro que hacer perder a Clinton estados que los demócratas daban por ganados y en los cuales se confiaron.

Los resultados evidencian claramente los hechos:

2do Caso: Michigan.
Hillary Clinton pierde el estado por poco más de 11.000 votos y Gary Johnson obtiene173.021 votos, que representa el 3,6% de la votación del estado y está por encima del promedio nacional obtenido por Johnson que fue de 3,3%.

1er Caso: Florida.
Hillary Clinton pierde el estado por poco más de 143.000 votos y Gary Johnson obtiene 206.007.

3er Caso: Wisconsin.
Hillary Clinton pierde el estado por poco más de 27.000 votos y Gary Johnson obtiene más de 106.000 votos, que representa el 3,6% de la votación del estado y nuevamente, está por encima del promedio nacional obtenido por Johnson que fue de 3,3%.

4to Caso: Pennsylvania.
Hillary Clinton pierde el estado por poco más de 68.000 votos o sea, 1,2% de diferencia con Trump y Johnson obtiene más de 142.000 votos, que represento el 2,4% de la votación del estado

Estos cuatro estados representaron 75 delegados para Donald Trump y fueron los que aseguraron su victoria. Pero, hagamos el ejercicio de quitar a la Florida, pensemos que Trump lo gana limpiamente, aun así, los otros tres estados que todos daban como ganadora a Clinton le quitaron a ésta 46 delegados, suficientes para hacerla perder. Recordemos que Trump obtiene 306 delegados (306-46=260) y Clinton logra 232 delegados (232+46=278).

Pero por allí no queda ésta operación quirúrgica hecha por Trump. Para garantizar el éxito y sobre todo como un seguro por si alguno de los estados intervenidos por Gary Johnson fallaba, había otro Az bajo la manga. Me refiero a Evan McMullin, un ex agente federal estadounidense, que trabajó para la Agencia Central de Inteligencia (CIA) entre 2001 y 2011, en el extranjero en operaciones de contraterrorismo e inteligencia en el medio oriente, África del Sur y el Sur de Asia como un agente encubierto.

Un perfil algo extraño para incursionar en la política, pero efectivamente lo hizo, y apoyado también por republicanos, que coincidencialmente también pertenecen a la facción del Tea Party, la misma que apoyó a Gary Johnson.

Con el señor McMullin se repite la formula, se presenta como independiente y opera solamente en dos estados Idaho y su natal Utah.

Una campaña presidencial en un país con 50 estados y este señor solo hace campaña en dos. Definitivamente muy particular esa campaña, pero en Utah obtiene nada más ni nada menos que 20,6% de los votos y le arrebata a Clinton la posibilidad de ganar.

Nuevamente, cuando se observan sus discurso y los pocos spots, hay un claro mensaje anti Hillary Clinton, y por lo menos en Utah, logro su cometido.

Como primera conclusión, la operación quirúrgica de relativamente bajo costo, pensada y concebida para hacer perder estados claves que los demócratas tenían seguridad sobre ellos, funcionó y logró su objetivo.

Está claro que los demócratas lo detectan solo al final de la campaña y, se dieron cuenta del daño que Johnson y McMullin, les estaban haciendo. Es por ello la medida de emergencia de enviar al presidente Obama a Michigan y a la propia Hillary Clinton a Pennsylvania. Evidentemente, ya era demasiado tarde, la herida estaba ya abierta y la hemorragia de votos era considerable.

Otro aspecto digno de investigar, es sobre los financistas de Gary Johnson y Evan McMullin. Seguramente si se hiciera una investigación a fondo podrían encontrase unas muy extrañas coincidencias, pues tal vez habrá financistas comunes entre ellos, el partido republicano y Donald Trump.

Por último, quitando las consideraciones legales (que en los EEUU son serias), si esta hipótesis fuera cierta, no hay duda que fue una estrategia brillante, pues con un bajo perfil y presupuesto, se logró ganar la presidencia.



		

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