Prometieron acercarnos al mundo, pero terminaron encerrándonos en burbujas de cristal. Las redes que ayer unían a los amigos hoy alimentan algoritmos voraces, convirtiendo el ágora pública en un vertedero de toxicidad y desinformación.
¿Y si el mayor invento del siglo XXI estuviera devorando nuestra democracia?
Entrada





