Mentir en política se volvió un deporte. Sin argumentos ni vergüenza, los cobardes usan la calumnia para destruir la democracia mientras una parte del pueblo aplaude el circo, y hasta eligen gobernantes.
Mentir en política se volvió un deporte. Sin argumentos ni vergüenza, los cobardes usan la calumnia para destruir la democracia mientras una parte del pueblo aplaude el circo, y hasta eligen gobernantes.