Costa Rica, ganan los extremos.

Costa Rica, ganan los extremos.

Por: @OrlandoGoncal

Luego de una campaña carente de emoción y con una amplia oferta electoral con 25 candidatos presidenciales, los costarricenses celebraron su elección presidencial.

Tal como estaba previsto, ningún candidato alcanzó el 40% requerido para proclamarse presidente; razón por la que tendrán que ir a segunda vuelta el próximo 3 de abril.

A pesar de la amplia oferta electoral, las campañas no lograron emocionar a un amplio porcentaje -más del 40%-de los 3,5 millones de ticos habilitados para votar.

En abril los cuidadnos tendrán que escoger entre el exmandatario José María Figueres, del partido más antiguo del país, Liberación Nacional, fundado en 1951, quien obtuvo algo más del 27% de la preferencia electoral, y el exministro de Hacienda Rodrigo Chaves, del partido más joven, Progreso Social Democrático, fundado en 2018, y quien se hizo con algo más del 16% de los votos.

Que el ex presidente Figueres pasara a segunda vuelta no fue sorpresa, la mayoría de las encuestas le daban el primer o segundo lugar, tal vez por pertenecer a un partido que tiene presencia y estructura nacional. En cambio, el paso de Rodrigo Chaves, a quien la mayoría de las encuestas lo ubicaban en cuarto o quinto lugar, ha sido una sorpresa. Persona que estuvo 27 años fuera del país, trabajando en el Banco Mundial, regresó a Costa Rica y fue nombrado ministro de Hacienda, cargo en el que estuvo algunos meses, con una polémica gestión que lo llevara a ser removido del cargo.

Sin embargo, llama la atención, cómo un candidato con poco tiempo en el país, postulado por el partido más nuevo, se presenta como un anti sistema, ataca al estamento político y a las elites económicas, con un discurso enfocado en esos temas de manera insistente, lo que le permitió obtener algún grado de reconocimiento entre la población.

Por otro lado, cuando comienza a subir -aunque muy poco- en las encuestas, es sometido a una campaña de ataques con un supuesto caso de acoso sexual y conducta impropia entre los años 2008 y 2013 trabajando en el Banco Mundial; hecho que fue reportado por el The Wall Street Journal y replicado en medios locales, pero, no fue retirado de la institución por esos presuntos hechos.

Surge la pregunta, si esos ataques ¿buscaban hundirlo, o, por el contrario, inflarlo para que pudiera pasar a segunda vuelta? con lo cual la competencia seria entre los extremos, entre el partido más antiguo y el más joven, entre un partido con estructura, maquinaria y presencia nacional y un partido novel, entre un experimentado y conocido político, y un recién llegado al país y casi desconocido.

En todo caso la realidad de la elección es que quienes pasan a segunda vuelta -Figueres y Chaves- apenas logran el respaldo de poco más del 14% y el 8%, respectivamente, del universo de votantes habilitados. Lo cual presenta un panorama parecido a las últimas elecciones de Ecuador y Perú. Si a ello le sumamos que indistintamente de quien gane el 3 de abril, ninguno tendrá mayoría en la Asamblea Nacional, el escenario se presenta complicado.

Costa Rica ha sido conocido por ser el primer país de Latinoamérica en el ránking global de felicidad 2018-2020, por su activismo medioambiental, pero su alegría se ha visto ensombrecida por una crisis financiera y social, donde el desempleo alcanzó en 2021 el 14,4%, la pobreza el 23% y la deuda pública equivalente al 70% del PIB; y lógicamente, la situación se complicó con la pandemia de covid-19, que golpeó el turismo, uno de sus principales motores económicos.

Claramente la segunda vuelta es otro juego, otra partida en el tablero político. Dado el exiguo respaldo ciudadano que ambas candidaturas recibieron, el reto será ganar la elección y preparar el tablero para hacer gobierno. Para eso, quien tenga mayor capacidad de negociación y comprensión del momento histórico deberá construir alianzas que permitan al eventual gobierno tener un piso estable de gobernabilidad, y será ese quien tenga la posibilidad de alcanzar la presidencia.

Es claro que el sistema político tico esta afectado, que los partidos políticos se han debilitado, que la dirigencia carece de credibilidad y no logran conectar con los ciudadanos, razón por la cual, quizás, la primera prioridad del nuevo gobierno sea, por un lado, reconciliar al país, devolver la confianza en sus instituciones, y, sobre todo, restaurar la esperanza del ciudadano en un futuro mejor.

Hoy ganan los extremos y batallan por ganar la segunda vuelta. Pero, después del 3 de abril los extremos deberían desvanecerse y dar paso a una administración incluyente, por el bien de Costa Rica, de sus ciudadanos y de la democracia.

Foto: https://elpais.com/

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